ARZOBISPADO ORTODOXO DE ESPAÑA Y PORTUGAL

Emblema del Patriarcado EcuménicoCuadro de texto:  Mensajes / Encíclicas Patriarcales 
 
Cuadro de texto: Mensaje de Su Santidad, el Patriarca Ecuménico, Bartolomé,
en el Día de la Protección del  Medio Ambiente (01/09/2009)

+ B A R T O L O M É 
POR LA GRACIA DE DIOS ARZOBISPO DE CONSTANTINOPLA,
NUEVA ROMA Y PATRIARCA ECUMÉNICO
A LA PLENITUD DE LA IGLESIA
GRACIA Y PAZ DEL CREADOR DEL UNIVERSO ENTERO
NUESTRO SEÑOR, DIOS Y SALVADOR JESUCRISTO
 
	Queridos hermanos e hijos en el Señor:  
	Al llegar, una vez más, al comienzo del nuevo año eclesiástico, meditamos en el estado de la creación de Dios.
Pensamos en el pasado y nos arrepentimos por todo lo que hemos hecho o dejado de hacer por el bienestar de la tierra; miramos hacia el futuro y pedimos sabiduría para guiar nuestros pensamientos y acciones.
	Estos últimos doce meses han sido un tiempo de gran incertidumbre para el mundo entero. Los sistemas financieros en los cuales tantas personas confiaban para traer las cosas buenas de la vida, han traído, en cambio, miedo, incertidumbre y pobreza. Nuestra economía globalizada ha significado que todos, incluso los más pobres, quienes están muy alejados de los grandes negocios, han sido afectados.
	La presente crisis nos ofrece una oportunidad para tratar los problemas de una manera diferente, ya que los métodos que crearon esos problemas no pueden proporcionar la mejor solución. Necesitamos aportar amor en nuestros negocios, el amor que inspira coraje y compasión. El progreso humano no es solamente la acumulación de riqueza y el consumo irresponsable de los recursos de la tierra. La manera de abordar la presente crisis ha revelado los valores de los pocos que están moldeando el destino de nuestra sociedad; de los que pueden encontrar enormes sumas de dinero para apoyar el sistema financiero que les ha engañado, pero no están dispuestos a asignar la más mínima porción de ese dinero para remediar el estado lastimoso al que se ha reducido la creación a causa de estos mismos valores, o para alimentar a los hambrientos del mundo, o para procurarles agua potable a los sedientos, los cuales también son víctimas de estos valores. En el rostro de cada niño hambriento hay escrita una pregunta, y nosotros no debemos dar la espalda para evitar la respuesta. ¿Por qué ha sucedido esto? ¿Es un problema de la incapacidad humana o de la voluntad humana?
	Hemos hecho el Mercado el centro de nuestro interés, nuestras actividades y, por último, de nuestra vida, olvidando que esta elección afectará las vidas de las futuras generaciones, limitando el número de sus opciones que probablemente estarían más orientadas tanto hacia el bienestar del hombre como hacia la creación. Nuestra economía humana, que nos ha hecho consumidores, falla. La economía divina, que nos ha hecho a imagen del Creador bondadoso, nos invita a amar y cuidar a toda la creación. La imagen que tenemos de nosotros mismos está reflejada en la manera en que tratamos la creación. Si creemos que no somos más que consumidores, entonces buscaremos satisfacción consumiendo la tierra entera; sin embargo, si creemos que hemos sido creados a imagen de Dios, actuaremos con cuidado y compasión, intentando llegar a ser eso por lo que hemos sido creados.
	Pidamos la bendición de Dios sobre la Conferencia de Cambio Climático de Naciones Unidas en Copenhague en diciembre, para que los países industrializados puedan cooperar con los países en vías de desarrollo por reducir las emisiones contaminantes dañinas, para que pueda existir la voluntad de recaudar y administrar sabiamente los fondos necesarios para las medidas precisas, y que todos puedan trabajar juntos a fin de que nuestros hijos disfruten  de los bienes de la tierra que nosotros les dejemos en herencia. Debe haber justicia y amor en todos los aspectos de actividad económica; las ganancias – especialmente las ganancias a corto plazo – no pueden ni deben ser el único motivo de nuestras acciones.
	Renovemos nuestro compromiso de trabajar juntos para lograr los cambios que anhelamos, rechazar todo lo dañino para la creación, cambiar nuestra forma de pensar a fin de cambiar drásticamente nuestro modo de vivir.

	1 de septiembre de 2009
	Vuestro ferviente suplicante ante Dios
	+BARTOLOMÉ
	Arzobispo de Constantinopla, Nueva Roma y Patriarca Ecuménico


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MENSAJE DE NAVIDAD 2009  
No. de Protocolo 1237
+BARTOLOMÉ
POR LA MISERICORDIA DE DIOS ARZOBISPO DE CONSTANTINOPLA-NUEVA ROMA Y PATRIARCA ECUMÉNICO
A LA PLENITUD DE LA IGLESIA 
LA GRACIA, LA PAZ Y LA MISERICORDIA DE CRISTO SALVADOR NACIDO EN BELEN

Hermanos concelebrantes, hijos e hijas benditos en el Señor:

“El cielo y la tierra se han unido por el nacimiento de Cristo. Hoy ha descendido Dios a la tierra y el hombre ha ascendido a los cielos.”
(Himno navideño)
La distancia y la separación entre Dios y la humanidad, como consecuencia del pecado del hombre, han sido anuladas a través de la asunción de la naturaleza humana íntegra por parte del Hijo Unigénito y Verbo Eterno de Dios. Fue la “complacencia” de Dios, es decir Su iniciativa y voluntad, que la encarnación de Su Hijo anulase cualquier distancia, uniendo el cielo con la tierra, así como la creación con su Creador.
“Hoy es el comienzo de la complacencia de Dios y la proclamación de la salvación de los hombres”, cantaba la Iglesia durante la Fiesta de la Presentación de la Madre de Dios. Durante esta festividad, a través de la dedicación de María Santísima al templo y su preparación para llegar a ser la portadora del Dios infinito, se preparó la senda de la Providencia encarnada de Dios, que proclamaría nuestra salvación.
“Hoy es el comienzo de nuestra salvación y la revelación del misterio oculto por los siglos, pues el Hijo de Dios se hace Hijo de la Virgen”, cantaba todavía la Iglesia durante la Fiesta de la Anunciación. Entonces, cuando se produjo por obra del Espíritu Santo la concepción sin semilla del Inconcebible en las santas entrañas de la Madre de Dios y comenzó a “coexistir” la naturaleza humana con la divina y Dios se hizo hombre, “a fin de que nosotros nos deifiquemos”, de acuerdo con la frase de San Atanasio. La “complacencia”, pues, que fue celebrada durante la Fiesta de la Presentación, y la “salvación”, que fue capitalizada y revelada durante la Anunciación, hoy, en el gran y santo día de la Navidad, se hace una realidad palpable. Hoy “el Verbo se ha hecho carne y ha habitado entre nosotros” y los ángeles han festejado el suceso cantando: “Gloria a Dios en las alturas, en la tierra paz y entre los hombres buena voluntad”.
Con la encarnación del Verbo Divino, la salvación del género humano ya se ha realizado en potencia. Pues, aquellos que creyendo en Jesucristo viven una vida de acuerdo con esa fe, de acuerdo con sus mandamientos y a toda Su enseñanza, se elevan con esta vida querida por Dios y se constituyen en amigos y participantes de Dios. Se hacen “participantes de la divina naturaleza”, dioses por la gracia. Esto se realiza especialmente dentro de la Iglesia, donde el hombre se regenera en Cristo y es adoptado por el Padre y a continuación, a través de los sacramentos y del ejercicio de la virtud, es llenado de la divina gracia y el Espíritu Santo y así crece convirtiéndose en “hombre perfecto, medida de la estatura de la plenitud de Cristo”, hasta que llega a decir con el Apóstol Pablo: “Ya no vivo yo, Cristo vive en mí”. A aquellos que así se han perfeccionado, Cristo no solamente los considera simplemente sus amigos o hermanos, sino que los reconoce como miembros de su cuerpo. Es por ello que decía desde las alturas de la cruz a su Santísima Madre sobre el Evangelista Juán: “Mujer, he aquí a tu hijo”, y a Juan “he aquí a tu Madre”. Las Navidades, pues, abren ampliamente la puerta de la cristificación y la deificación del hombre por la gracia, y por ello exactamente “festeja la celebración en alegría toda la creación y los cielos conjuntamente con nosotros se regocijan” durante este día noble y salvador.
Con estos hechos palpables, alegres y esperanzadores, dirigimos, desde la santa Sede del Augusto Patriarcado Ecuménico en el Fanar, cálidos deseos festivos y afectuosas bendiciones patriarcales en la ocasión de esta fiesta señalada hacia todos los queridos y amados hijos de la Santísima Madre Iglesia, a los clérigos de todos los rangos, monjes y laicos, autoridades y ciudadanos, grandes y pequeños y especialmente a todos los que sufren y se encuentran en aflicción, necesidad y tribulación. Quiera el que nació en una cueva y se reclinó en un pesebre, el eterno Hijo de Dios y para nosotros Hijo del Hombre, seamos todos nosotros dignos de su amor infinito y de su santa y venerable Providencia encarnada.

Fanar, Navidad del 2009

+BARTOLOMÉ DE CONSTANTINOPLA
         Ferviente suplicante ante el Señor de todos vosotros.   

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Протокол № 1237
ВАРФОЛОМЕЙ
МИЛОСТИЮ БОЖИЕЙ АРХИЕПИСКОП КОНСТАНТИНОПОЛЬСКИЙ-НОВОГО РИМА И ВСЕЛЕНСКИЙ ПАТРИАРХ
ВСЕЙ ПОЛНОТЕ ЦЕРКВИ
БЛАГОДАТЬ, МИР И МИЛОСТЬ РОДИВШЕГОСЯ В ВИФЛЕЕМЕ СПАСА НАШЕГО ИИСУСА

«Небо и земля днесь совокупишася, рождшуся Христу. Днесь Бог на землю прииде, и человек на Небеса взыде!» (на Литии Рождества Христова)
Расстояние и пропасть, которые образовались между Богом и человечеством в результате греха, были ликвидированы с принятием полноты человеческой природы Единородным Сыном и Предвечным Словом Божиим. Воплощение Его Сына, которое произошло по Божиему «благоволению», т.е. по Его воле, разрушает всякое расстояние, соединяет небо с землёй, а также создание с Творцом!
«Днесь благоволения Божия предображение и человеков спасения проповедание», пела Церковь на празднике Введения во Храм Богородицы. Этот праздник, через посвящение благословенной Марии храму и её подготовки к тому, чтобы Она стала носителем Предбезначального Бога, открывает дорогу для Воплощенного Домостроительства Божиего, который предвещает наше спасение.
«Днесь спасения нашего главизна и еже от века таинства явление: Сын Божий Сын Девы бывает», снова пела Церковь на празднике Благовещения, когда Святым Духом был непорочно зачат Непостижимый в святом утробе Богородицы и божественная природа начала сосуществовать в человеческой, чтобы, как говорил Святитель Афанасий Великий, «мы обожествились». Таким образом, «благоволение», которое приветствовали в Введении во Храм и спасение, которое началось и открылось в Благовещении, в этот великий и святой день Рождества стали осязаемой реальностью! Сегодня «Слово стало плотию, и обитало с нами» (Иоанн 1, 14) и Ангелы прославляли событие песнопением «слава в вышних Богу, и на земле мир, в человеках благоволение!» (Лука 2, 14). 
С Воплощением Слова спасение человечества фактически совершилось. Потому что те, кто, поверив в Иисуса, впредь будут жить согласно с этой верой, согласно с заповедями и учением Иисуса, своей богоугодной жизнью возвышаются и становятся друзьями и участниками Бога! Они становятся «причастниками Божеского естества» (Второе Послание Петра 1, 4), богами по благодати! Это происходит исключительно в Церкви, в которой человек снова рождается во Христе и усыновляется Отцом через святое Крещение, а затем, через святые Таинства и через развития целомудрия, исполняется божественной благодатью и Святым Духом и дорастает до «мужа совершенного, в меру полного возраста Христова» (Ефесянам 4, 13), пока не достигнет того уровня, когда можно будет сказать вместе с Апостолом Павлом: «уже не я живу, но живет во мне Христос» (Галатам 2, 20). Тех, кто достигает такой совершенности Христос не считает просто Своими друзьями или братьями, но признаёт их как членами Своего Тела. Поэтому и с высоты Креста он говорил Своей Пресвятой Матери про евангелиста Иоанна: «Жено! се, сын Твой» (Иоанн 19, 26-27). Итак, Рождество Христово открывает широко двери охристовления и обожествления человека по благодати и именно поэтому в этот знаменательный и спасительный день «всякая тварь в радости празднует, и небеса с нами радуются» (Хвалитные стихири на 28 октября)!
С этими радостными и обнадёживающими фактами в наших руках, мы направляем с престола святейшего Вселенского Патриархата на Фанаре, тёплые праздничные поздравления и сердечные Патриаршие благословения с этим «главным праздником» всем возлюбленным чадам святейшей Церкви – Матери, клирикам всех степеней, монашествующим и мирянам, начальникам и начальствующим, малым и великим, особенно же тем, кто находится в печали, в нужде и испытаниях. Да сподобит всех нас Тот, кто родился в вертепе и положенный в ясли предвечный Сын Божий и ради нас Сын Людской, стать достойными Его самоистощаемой любви и Его святого и поклоняемого во плоти домостроительства.
Фанар, Рождество Христово 2009 
†Патриарх Константинопольский Варфоломей
Пламенный о всех вас молитвенник к Богу


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Прот. Но. 1237
Варфоломій,
Милістю Божою Архієпископ Константинополя – Нового Рима, Вселенський Патріарх,
Усій повноті Церкви
Благодать, мир і милість від Христа Спасителя,  що народився у Віфлеємі.

Браття сослужителі та благословенні чада у Господі,
Небо і земля сьогодні з’єднались через народження Христа.
Сьогодні Бог на землю прийшов, і людина до небес підноситься.
(Самогласна стихира на літії Різдва Христового)
Відстань і розділення між Богом і людством, наслідок гріха, були відмінені прийняттям у повноті людської природи Єдинородним Сином і Предвічним Словом Божим. Таке було Боже благовоління, тобто Його ініціатива та бажання, щоб втіленням Його Сина була знищена ця відстань через єднання неба і землі, а також творіння з Творцем.
«Сьогодні благовоління Божого провіщення і спасіння людей проповідання», співала Церква в день свята Введення Богородиці, в якому, через посвячення блаженної Марії храму і її підготовки в ньому стати носителем безмежного Бога, шлях був підготовлений для втіленого домостроїтельства Бога і наше спасіння було передвіщене.
«Сьогодні спасіння нашого початок і від віку таїнства явлення: Син Божий стає сином Діви», знову співала Церква в день свята Благовіщення, коли здійснилося Духом Святим безсіменне зачаття Незачатого у святій утробі Богородиці, коли почалася сплітатися Божественна природа з людською, і коли Бог став людиною «щоб ми стали божественними», згідно вислову Великого Афанасія. «Благовоління», яке привітало Введення, і спасіння, яке «розпочалося» і явилося Благовіщенням, сьогодні, в цей великий і святий день Різдва Христового, здійснилися! Сьогодні «Слово сталося плоттю, і вселилося між нас» (Ін. 1,14), і Ангели святкують цю подію, співаючи: «Слава у вишніх Богові і на землі мир, в людях благовоління!» (Лк. 2,14).
Через втілення, вочоловічення Слова, спасіння людського роду має силу здійснитися. Ті, хто вірять в Ісуса, живуть життям згідним Його віри, згідним заповідей та вчення Ісуса в його цілості, уже піднесені до божественного життя і стають друзями та причасниками Бога! Стають «причасниками Божого єства» (2 Пет. 1,4), богами по благодаті! Це стається виключно в Церкві, де ми знову народжуємося у Христі і де ми усиновлені Отцем через святе хрещення і через святі таїнства, і через плекання чеснот, щоб сповнитися божественної благодаті і Духа Святого, зростаючи «в мужа досконалого, в міру повного віку Христового» (Єф. 4,13), поки ми досягнемо рівня, коли можна буде сказати, як Апостол Павло: «Вже не я живу, а живе в мені Христос» (Гал. 2,20). Ті, хто здобувають таку досконалість, вважаються Христом не лише Його друзями і братами, але й визнаються Ним членами Його Тіла. Тому, з висоти Хреста, Він сказав Своїй Пресвятій Матері про Євангеліста Іоанна: «Жено! Це – син твій!», та Іоаннові: «Це – мати твоя!» (Ін. 19,26-27). Тому, Різдво Христове широко відкриває двері охристоження і обоження людини по благодаті. Тому, в цей знаменний день спасіння, «всяка твар в радості проводить свято, і небеса з нами радуються».
З цими радісними та надійними дарами в руках, направляємо з престолу величного Вселенського Патріархату, улаштованого на Фанарі, теплі святочні поздоровлення та сердечні патріарші побажання з «головним святом» всім по всьому світі возлюбленим і бажаним чадам святійшої Матері Церкви, клірикам всіх ступенів, монашествуючим і мирянам, начальствуючим і начальствуваним, малим і великим, зокрема тим, хто знаходяться в печалі, в потребі та у випробуванні. Нехай Той, хто народився у вертепі і в яслах був положений, Предвічний Син Божий і ради нас Син Людський, сподобить нас зажди бути достойними кенотичної любові та святого та поклоняємого в Його плоті домостроїтельства.

Фанар, Різдво Христове 2009 р.

+Варфоломій Константинопольський,
Палкий перед Богом молитвеник за всіх Вас.

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DISCURSO CATEQUÉTICO
SOBRE EL INICIO DE LA SANTA Y GRAN CUARESMA
 
+BARTOLOMÉ
POR LA MISERICORDIA DE DIOS ARZOBISPO DE CONSTANTINOPLA, NUEVA ROMA Y PATRIARCA ECUMÉNICO
A LA PLENITUD DE LA IGLESIA
 GRACIA  Y  PAZ DE NUESTRO SALVADOR Y SEÑOR JESUCRISTO, 
Y DE NOSOTROS, ORACIÓN, BENDICIÓN Y PERDÓN
 Hermanos e hijos amados en el Señor:
Desde mañana entramos en el periodo de la santa y gran Cuaresma. En las vísperas contemplativas del perdón que se cantarán esta misma tarde, escucharemos al sacro himnógrafo que nos insta: “aferrémonos alegremente al tiempo del ayuno, disponiéndonos para las luchas espirituales” listos para recibir la santa pasión y la gloriosa resurrección de nuestro Señor.
Se pide, pues, una disposición alegre a fin de dedicarnos con éxito a las luchas espirituales del periodo de recogimiento, de la purificación y de la oración. El ayuno, la abstinencia, la frugalidad, la limitación de los deseos, la plegaria intensa, la confesión, y los demás elementos que caracterizan el periodo de la gran cuaresma, en ninguna circunstancia deben ser tomados como meras obligaciones, pesadas e insoportables, o como actos obligatorios que producen malestar y ofuscación. Los médicos cuando prescriben dieta o gimnasia u otros ejercicios necesarios para la buena salud y bienestar psicosomáticos, lo primero que piden, como condición fundamental para el éxito del tratamiento, son la buena predisposición psicológica del interesado, la sonrisa, y un pensamiento positivo y lleno de esperanza. Lo mismo sucede en el santo periodo del ayuno que se nos presenta. Debemos ver la gran cuaresma como un valioso don divino, como la gran hora de la gracia de Dios que nos aleja de las cosas materiales, terrenales y que exhalan muerte, y que al mismo tiempo nos eleva aún más alto, a la esfera del Espíritu llena de vida y salud; como la gran oportunidad que se nos es dada para que desintoxiquemos nuestra alma de toda pasión y para que liberemos el cuerpo de lo que es innecesario, destructivo y mortal, y, por fin, como una gran alegría y regocijo, como una  verdadera fiesta y júbilo.  
Sin embargo, mis queridos hermanos e hijos, el ayuno que la Iglesia pide de sus hijos, la abstinencia, la frugalidad, la limitación de los deseos y de los placeres constituyen literalmente una receta salvífica, especialmente en este año en el que ha estallado una crisis económica mundial, que plantea el peligro directo de quiebra no solamente a nivel particular y de negocios sino también a nivel país en todo el globo, con consecuente y tremendo resultado el aumento de la desocupación sin precedentes, la creación de ejércitos de nuevos pobres, la desesperación, el estampido de perturbaciones sociales, el aumento de la criminalidad y cosas aún peores que éstas. 
La santa y gran cuaresma nos enseña a que nos manejemos diariamente con menos cosas y sin el agravio de la exageración, del malgasto y de la ostentación; a que alejemos la vanidad, a que ignoremos las provocaciones de las propagandas que continuamente proyectan y crean nuevas y falsas necesidades, y que nos limitemos a las cosas que son absolutamente necesarias e imperiosas con una frugalidad voluntaria y digna. La santa y gran cuaresma asimismo nos enseña a no ser un rebaño consumista de personas imprudentes y descorazonadas, sino una sociedad de personas sensibles, sino una sociedad de personas sensibles y bondadosas, ayudando  a nuestro “prójimo”, que no tiene más que dificultades. Todavía, la gran y santa cuaresma nos enseña la paciencia y la firmeza en la mayor o menor privación, como así también la búsqueda de la misericordia de Dios con mucha confianza en su entrañable providencia. Así Cristo quiere la cuaresma. Así la vivieron todos los santos. Así lucharon su lucha nuestros devotos Padres. Así la ha entendido tradicionalmente nuestra fe. Así la proclama y la proyecta siempre, y especialmente en esta actual situación mundial tan dificultosa, la muy experimentada y siempre sobria Madre Iglesia de Constantinopla.
Habiendo expresado y proclamado estas reflexiones desde el Fanar, en el amor de Cristo y con gran sentimiento de responsabilidad deseamos paternalmente que el sacro periodo que adviene sea con toda bendición y buena producción espiritual. 

Santa y Gran Cuaresma 2010
+Bartolomé de Constantinopla,
ferviente intercesor ante Dios por todos vosotros. 

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Prot. Nº 213
Encíclica Patriarcal y Sinodal (21 de febrero de 2010)
BARTOLOMÉ
POR LA MISERICORDIA DE DIOS 
ARZOBISPO DE CONSTANTINOPLA - NUEVA ROMA Y PATRIARCA ECUMENICO
A LA PLENITUD DE LA IGLESIA 
GRACIA Y PAZ DE NUESTRO SEÑOR Y SALVADOR JESUCRISTO 
Y DE NOSOTROS ORACION, BENDICION Y PERDÓN

Nuestra Santísima Iglesia Ortodoxa festeja hoy su fiesta por antonomasia, y la Madre Iglesia de Constantinopla, desde el centro martírico e histórico, nuestro Patriarcado Ecuménico, dirige la bendición, la ternura y el amor a todos sus devotos hijos espirituales a ella fieles en todo el mundo. 
¡Sea el Nombre de Dios Bendito! Aquellos que intentaron hacer desaparecer la Iglesia a través de los siglos por medio de diversas persecuciones evidentes y no, aquellos que intentaron corromperla con sus enseñanzas heréticas, aquellos que  intentaron amordazarla y quitarle la voz y el testimonio en el mundo, todos ellos fracasaron. La nube de los mártires, las lágrimas de los bienaventurados y las plegarias de los santos la cubren espiritualmente y la protegen, mientras que el Paráclito, el Espíritu de la Verdad, la conduce a toda la Verdad. 
Con sentimiento de obligación y de responsabilidad, a pesar de los obstáculos y desaveniencias, el Patriarcado Ecuménico, como primera Iglesia de la Ortodoxía, se preocupa por la protección y la consolidación de la unidad de la Iglesia Ortodoxa, a fin de que en un solo corazón y una sola boca sea confesada la fe ortodoxa de nuestros padres en cada época y especialmente en nuestros días. Pues la Ortodoxia no es un tesoro de museo para que sea cuidado, sino aliento de vida que debe ser expandido para que reavive a los hombres. La Ortodoxía es siempre actual, basta que la proyectemos con humildad y la interpretemos teniendo en cuenta las necesidades y las problemáticas existenciales del hombre en cada época y en cada contexto cultural.
En orden a este objetivo la Ortodoxia debe encontrarse en continuo diálogo con el mundo. La Iglesia Ortodoxa no teme al diálogo, pues la misma Verdad no le teme. Contrariamente, si la Ortodoxia se cierra en sí misma y no dialoga con los que están fuera de ella, no solamente ha de fracasar en su misión, sino  que se convertirá de una Iglesia “católica” y “ecuménica” en un grupo introvertido y auto-complaciente, en un “gueto” al margen de la historia. Por esta razón también los grandes Padres de nuestra Iglesia nunca temieron el diálogo con el contexto espiritual de su época, hasta con los filósofos idólatras de sus tiempos, y con este modo influenciaron y reconfiguraron la cultura de su época y nos legaron una Iglesia verdaderamente ecuménica.
Este diálogo con el mundo es llamada a continuar hoy la Ortodoxia, a fin de que dé su testimonio y el aliento vivificador de su Fe. Este diálogo, sin embargo, no es posible que llegue al mundo de afuera sino pasa primero por los que llevan el nombre de cristianos. Debemos primero dialogar los cristianos entre nosotros y solucionar nuestras diferencias a fin de que sea creíble nuestro testimonio hacia el mundo. El esfuerzo por la unidad de los cristianos es voluntad y mandamiento del Señor, el cual antes de su pasión rezó a su Padre “a fin de que todos (sus discípulos) sean uno, a fin de que el mundo crea que Tú me enviaste” (Jn. 17, 21). No es posible que el Señor luche por la unidad de los cristianos y nosotros quedemos indiferentes. Esto constituiría una traición criminal y ruptura de su mandamiento.  
Exactamente por estas razones, el Patriarcado Ecuménico, con la opinión concordante y la participación de todas las iglesias ortodoxas locales, lleva a cabo desde hace varias décadas diálogos teológicos oficiales pan-ortodoxos con las iglesias y confesiones cristianas mayores. Objetivo de estos diálogos es la discusión, en espíritu de amor, de todas las cosas que nos separan a los cristianos, tanto en la fe como en la organización y vida de la Iglesia. 
Estos diálogos y cada intento de relaciones pacíficas y fraternales de la Iglesia Ortodoxa con otros cristianos desafortunadamente combaten hoy con un fanatismo intolerable para la tradición ortodoxa ciertos grupos que reclaman exclusivamente para sí mismos el título de celotes y defensores de la Ortodoxia, como si no fueran ortodoxos todos los Patriarcas y los Santos Sínodos de las iglesias ortodoxas, que unánimemente decidieron y mantienen estos diálogos. Los enemigos de cada intento de reconstituir la unidad entre los cristianos se elevan por encima de los Sínodos Episcopales de la Iglesia con el peligro de crear cismas dentro de la Ortodoxia. 
En esta su lucha, los que critican el intento de reconstitución de la unidad de los cristianos no distan aún en tergiversar la realidad engañando al pueblo fiel. De esta manera, callan el hecho de que los diálogos teológicos se llevan a cabo con la decisión unánime de todas las iglesias ortodoxas y así atacan solamente al Patriarcado Ecuménico. Propagan falsamente que es inminente la unión entre los ortodoxos y los católicos romanos, aún sabiendo que las diferencias que se discuten en el diálogo ecuménico entre ellos son todavía muchas, y que se necesitará mucho tiempo para la discusión; así también conocen que la unión es decidida solamente por los sínodos de las iglesias y no por comisiones de diálogo. Reclaman que el Papa ha de subyugar a los ortodoxos pues éstos dialogan con los católicos romanos. Juzgan a todos los que participan en los diálogos como “heréticos” y “traidores” de la Ortodoxia, simplemente porque dialogan con los heterodoxos, compartiendo con ellos la riqueza y la Verdad de nuestra Fe. Desacreditan cada esfuerzo de diálogo entre los cristianos separados y cada intento de reconstitución de su unión como “herejía del ecumenismo” sin dar ninguna prueba de que durante las relaciones con los no ortodoxos la Iglesia Ortodoxa haya dejado o haya negado los dogmas de los Concilios Ecuménicos y de los Padres de nuestra Iglesia. 
Hermanos e hijos amados en el Señor:
La Ortodoxia no tiene necesidad ni del fanatismo ni de la intolerancia para protegerse. Aquel que cree que la Ortodoxia tiene la Verdad no teme el diálogo, pues la Verdad nunca peligra por el diálogo. Contrariamente, cuando todos hoy se esfuerzan en solucionar las diferencias a través del diálogo, la Ortodoxia no puede dirigirse con intolerancia y fanatismo. Tened, pues, completa confianza en vuestra Madre Iglesia. Ésta se mantuvo incorruptible durante siglos y transmitió a otros pueblos la Ortodoxia. Ésta también hoy lucha en medio de condiciones adversas para mantener la Ortodoxia viva y respetable en todo el mundo. 
Desde este sacro centro de la Ortodoxia, desde el histórico Patriarcado Ecuménico, os saludamos fraternalmente y os bendecimos paternalmente a todos vosotros, hermanos e hijos en el Señor, deseando de que atraveséis con salud el santo periodo de contrición y ascetismo, que es la santa y gran Cuaresma y que seáis dignos, conjuntamente con todos los fieles y cristianos ortodoxos en todo el mundo, de adorar la santísima pasión y la gloriosa resurrección del Salvador Cristo.
Domingo de la Ortodoxia 2010

+El de Constantinopla
ferviente intercesor de todos vosotros
+ Constantino de Dercos
+Evangelos de Perga
+ Calínico de Lystra 
+Miguel de Austria
+ Alexios de Atlanta
+Iosif de Proikónison
+Demetrio de Sebasteia
+ Irineo de Miriófiton y Perístasis 
+ Crisóstomo de Mira
+ Emanuel de Francia 
+ Macario de Gortina y Arcadia
+ Anfiloquio de Nueva Zelanda
 


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Mensaje de Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomé 
en el Día Mundial del Medio Ambiente 
(5 de junio 2009)

	El Día Mundial del Medio Ambiente es una oportunidad y también una invitación para todos nosotros, independientemente de nuestros antecedentes religiosos, de considerar la crisis ecológica.  
En nuestros tiempos, más que nunca, todo el mundo tiene la obligación innegable de saber que la preocupación medioambiental por nuestro planeta no es una simple noción romántica de unos pocos. La crisis ecológica, y particularmente la realidad del cambio de clima, constituyen la amenaza más grande para cualquier forma de vida en nuestro mundo. Además, hay una correlación inmediata entre la protección del medio ambiente y cualquier expresión de vida económica y social.  
Para nuestra Iglesia Ortodoxa, la protección del medio ambiente como Creación de Dios es la responsabilidad suprema de los seres humanos, aparte de cualquier beneficio financiero o material que pueda traer. El Todopoderoso dejó este mundo "muy bonito" (Gen. 1:26) a la humanidad junto con el mandato de "servirlo y preservarlo". Sin embargo, la correlación directa entre este mandato divino para la protección de la creación y cada aspecto de la vida contemporánea económica y social, finalmente realza el esfuerzo global para controlar el problema del cambio de clima introduciendo eficazmente la dimensión ecológica en cada aspecto de la vida.  
Con la apertura de este tercer milenio, los problemas medioambientales - ya evidentes desde el siglo XX - adquirieron una nueva intensidad, llegando a la vanguardia de la atención diaria. Según la comprensión teológica de la Iglesia Cristiana Ortodoxa, el ambiente natural es parte de la Creación caracterizado por su santidad. Esto es por qué su abuso y destrucción son actos sacrílegos y pecaminosos que muestran un desprecio total hacia la obra de Dios el Creador. La humanidad, también, es parte de esta Creación. Nuestra naturaleza racional, así como la capacidad de escoger entre el bien y el mal, nos confieren ciertos privilegios además de responsabilidades claras. Desgraciadamente, sin embargo, la historia humana está llena de numerosos ejemplos del mal uso de estos privilegios, donde el uso y la preservación de los recursos naturales se han transformado en el abuso irracional y, a menudo, la destrucción completa, llegando de vez en cuando al derrumbamiento de grandes civilizaciones.  
  	De hecho, cuidar y proteger la Creación es la responsabilidad de todos, individualmente y a nivel colectivo. Naturalmente, las autoridades políticas de cada nación tienen una responsabilidad mayor para evaluar la situación y poner las acciones, medidas y regulaciones que convenzan a nuestras comunidades de lo que debe hacerse y aplicarse. No obstante, la responsabilidad de cada individuo también es inmensa, tanto en su vida personal y familiar como en su papel de ciudadano activo.  
Por tanto, emplazamos a todos para que tengan un sentido más agudo de vigilancia para con la preservación de la naturaleza y de toda la creación, que Dios hizo con toda Su sabiduría y amor. Y, desde la Sede del Patriarcado Ecuménico, invocamos la bendición de Dios en el Día Mundial del Medio Ambiente, ofreciendo la alabanza al Creador de todo, a quien es debido toda gloria, honor y adoración.  

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Mensaje de 
Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomé
por el Fin de Ramadán
Septiembre 2009 
	Es con sentimientos de amor y respeto que transmitimos a todos los musulmanes alrededor del mundo nuestras felicitaciones y mejores deseos en la ocasión del fin de Ramadán.
	Después de este prolongado periodo de ayuno, que también ha sido un tiempo de reflexión, oración y limosna, ha llegado la hora para que cada uno celebre su labor y reciba su justa recompensa desde lo alto.
	En el espíritu de paz, amor y comprensión os deseamos, una vez más, una celebración bendita, pidiendo que Dios Omnipotente os conceda toda bendición espiritual desde el cielo con la esperanza de que el mundo pueda vivir en harmonía.
	En el Patriarcado Ecuménico, 17 de septiembre de 2009
	
	Vuestro ferviente suplicante ante Dios
	+BARTOLOMÉ
	Arzobispo de Constantinopla-Nea Roma y Patriarca Ecuménico


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Message of His All Holiness Ecumenical Patriarch Bartholomew

On the occasion of the Bangkok climate change talks

(26 de septiembre 2009)

	In view of the international negotiations on climate change commencing in Bangkok, Thailand, and only two months before the crucial United Nations Climate Change Conference in Copenhagen, we urge the international community to undertake courageous commitments for the prevention of the most severe consequences of global warming.
	The accomplishment of a good agreement within the framework of the international negotiations in Copenhagen does not solely constitute a moral imperative for the conservation of God’s creation. It is also a route for economic and social sustainability. Taking action against climate change should not be understood as a financial burden, but as an important opportunity for a healthier planet, to the benefit of all humanity and particularly of those states whose economic development is lagging behind.
	We pray for the achievement of the best possible international agreement during the United Nations Conference on Climate Change in Copenhagen, so that the industrialized countries undertake generous commitments for a total reduction of the polluting greenhouse gas emissions by 40% until 2020, compared to the 1990 levels, as well as for the provision of important financial support to  the developing countries. 
	The urgency of the situation and the progress of science and technology pave the way for a low-carbon global economy, the development of renewable energy sources and the aversion of further deforestation. We all need to collaborate, in order to make sure that our children will be able to enjoy the goods of the earth, which we bequeath to them. We need to secure justice and love in all aspects of economic activity; profit and more specifically short-term profit making can not and should not constitute the sole incentive of our deeds, specifically when it undermines our common and God-given natural heritage.
 
+ Bartholomew of Constantinople
26.09.2009
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Comunicado 
De Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomé
En la ocasión del Reposo del Patriarca Pavle de Serbia (15/11/2009)
 	Con profundo pesar hemos recibido la noticia hoy del reposo en el Señor de nuestro hermano el Patriarca Pavle de Serbia. Después de celebrar un responso al término del oficio de Vísperas por la Fiesta de San Mateo Apóstol y Evangelista, pedimos al Señor, con todo nuestro corazón y espíritu, que haga descansar su alma bendita en la tierra de los vivos. Por tanto, transmitimos nuestras sinceras condolencias a la venerable Jerarquía, el devoto clero y los fieles de nuestra Iglesia hermana de Serbia, donde todo el mundo llora la pérdida de su amado Primado. Sólo el Patriarca Pavle se regocija por su viaje celestial.
Reiteramos las palabras puntuales del poeta serbio M. Betskovic sobre el difunto Patriarca: “No hay nadie en esta época ruidosa que hablase tan bajo y fuese escuchado tan extensamente como él. Nadie que hablase menos y que, sin embargo, dijese más. Nadie en nuestra era de desilusión que confrontase la verdad con tanta tranquilidad como él.”
¡Que su memoria sea eterna!
Que el Señor y Fundador de la Iglesia revele un sucesor digno para liderar la santa Iglesia de Serbia y continuar el ministerio ejemplar de su antecesor preservando las tradiciones e ideales de su pueblo.
En el Fanar, 15 de noviembre de 2009

Cuadro de texto:  
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Mensaje Patriarcal en el Día de la Protección del Medio Ambiente
1 de septiembre de 2010

+BARTOLOMÉ
POR LA MISERICORDIA DE DIOS,
ARZOBISPO DE CONSTANTINOPLA-NUEVA ROMA Y PATRIARCA ECUMÉNICO
A TODA LA GREY DE LA IGLESIA
LA GRACIA Y LA PAZ DEL ARTÍCIFE DE TODA LA CREACIÓN
NUESTRO DIOS, SEÑOR Y SALVADOR JESUCRISTO
Hijos amados en el Señor:
Nuestro bienaventurado predecesor, el célebre Patriarca Demetrio, teniendo pleno conocimiento de la urgencia de la crisis del medio ambiente como así también de la responsabilidad de la Iglesia sobre su urgente y efectivo abordaje, dio, hace ya más de dos décadas, la primera encíclica oficial sobre la protección del medio ambiente. Aquella encíclica, por la cual la Madre Iglesia instituyó oficialmente al 1ro de septiembre, inicio del año nuevo eclesiástico, como día de oración para la protección del medio ambiente, se dirigía hacia la plenitud de iglesia a lo largo y lo ancho de la tierra.
Como entonces hubo de señalar con discernimiento nuestra Iglesia, el significado del carácter distintivo eucarístico y ascético de nuestra Tradición se revela como una contribución mayor -urgente y personal- a la buena y universal lucha por la protección del medio ambiente natural como divina creación y común herencia. Hoy, mediando una crisis económica sin precedentes, la humanidad está siendo probada de diversas maneras. Esta prueba, sin embargo, no versa solamente sobre las dificultades personales de cada uno de nosotros, sino sobre la humanidad en conjunto, en cuanto a sociedad, conducta y percepción sobre el mundo que nos rodea y sobre la jerarquía de valores y prioridades.
Es importante que la presente penosa crisis económica se constituya en el gatillo que dispare el absolutamente necesario y arduo regreso hacia un desarrollo ambiental sustentable, es decir, hacia aquel modelo de una política económica y social que coloque como base al medio ambiente y no a la incontrolada ganancia económica. Pensemos, pues, por ejemplo, qué podría suceder en países que hoy son golpeados violentamente por la crisis económica y el hambre, como Grecia, y que a la vez disponen de excepcional riqueza natural: ecosistemas únicos, clases singulares de flora y fauna y recursos naturales, bellísimos paisajes, abundante sol y viento. Si los ecosistemas son degradados y desaparecen, los recursos humanos se agotan y los paisajes se destruye, mientras a causa del cambio climático surgen otras condiciones climáticas impredecibles ¿cuál será la base y el futuro económicos de estos países, y en general del planeta?
Consideramos, entonces, que ahora se convierte en indeclinable la necesidad de coordinar acuerdos sociales e iniciativas políticas a fin de que se sea posible el retorno hacia el camino de un desarrollo ambiental y ecológico sustentable. 
Para nuestra Iglesia Ortodoxa la protección del Medio Ambiente como creación divina y “muy buena” constituye una responsabilidad mayor para el hombre, independientemente de sus beneficios materiales y económicos, que puede prescindir. La directa conexión a la obligación divina y al mandamiento “trabajad y proteged” en cada suerte de la vida moderna, constituye el único camino para la coexistencia armónica con cada elemento de la creación y con el conjunto del mundo natural en general. 
Llamamos, pues, a todos, hermanos e hijos amados en el Señor, a la titánica pero justa lucha en favor de la mitigación de la crisis ambiental, a fin de evitar peores consecuencias, teniendo como último fin la armonía de nuestra forma de vida y pensamiento -personal y comunitaria- requiriendo la mantención tanto de los ecosistemas naturales y de cada una de las clases de flora y fauna, tanto como de todo el universo todo como un conjunto indivisible

1 de septiembre de 2010

+Bartolomé de Constantinopla 

Querido hermano en Cristo y ferviente suplicante ante Dios.


Prot. No.1338
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+ BARTOLOMÉ
POR LA MISERICORDIA DE DIOS
ARZOBISPO DE CONSTANTINOPLA-NUEVA ROMA Y PATRIARCA ECUMÉNICO
A TODA LA GREY DE LA IGLESIA, LA GRACIA LA PAZ Y LA MISERICORDIA DEL SALVADOR CRISTO NACIDO EN BELÉN

Queridos hermanos concelebrantes y benditos hijos en el Señor,

Dentro de la oscura atmósfera de la profunda y heterogénea crisis que se cierne últimamente en todo el mundo, de índole económica, social, moral y principalmente espiritual que produce en los hombres gran irritación, amargura, desconcierto, preocupación, tensión, desilusión y miedo, dulce se escucha la voz de la Iglesia:

“Venid, fieles, levantémonos con inspiración divina a fin de que contemplemos la condescendencia divina en Belén hacia nosotros de modo evidente…”
(del Oficio de Sexta)

Fe inquebrantable de los cristianos es que Dios no sigue desde arriba e indiferentemente la dirección del hombre creado por El personalmente y a su imagen y semejanza. Es por ello que la encarnación de su hijo unigénito y verbo fue desde el principio “Su Complacencia”, Su primigenia voluntad, “Su Voluntad Eterna”, es decir que asuma El mismo por amor sin medida la naturaleza humana que El creó a fin de que la constituya en “participante de la naturaleza divina” ( 2 Pe. 1:4) y esto, antes de la caída de los primeros creados, antes de su creación! Después de la caída de los primeros creados, la “voluntad eterna” de la encarnación incluyó la cruz, la purísima pasión, la muerte vivificadora, el descenso al hades, la Resurrección de los tres días, a fin de que el pecado inducido, que envenenaba todo y la muerte se anularan perfecta y finalmente, y el hombre disfrute íntegra la herencia paterna de la eternidad.
Sin embargo, la condescendencia divina de las Navidades no se limita solamente a las cosas de la eternidad. Tiene que ver también con las cosas de nuestro recorrido sobre la tierra. Cristo vino al mundo para dar la buena nueva del Reino de los Cielos y para introducirnos en éste, pero también vino para beneficiar y curar la debilidad humana. Satisfizo milagrosa y repetidamente a las multitudes que escuchaban su palabra, purificó leprosos, curó a paralíticos, dio la luz a ciegos, la escucha a sordos y el habla a mudos, liberó a los endemoniados de los espíritus inmundos , resucitó a muertos, apoyó el derecho  de los que padecían injusticia y de los olvidados, condenó a las riquezas sin límite, la inclemencia hacia los pobres, la hipocresía y el “ultraje” en las relaciones humanas, se dio a si mismo como ejemplo de sacrificio voluntario y  kenótico por los otros! Quizás ésta dimensión del mensaje de la divina encarnación debería ser tenido en cuenta aún más en éstas Navidades. 

Muchos prójimos y cristianos padecen una gran tentación a causa de la profunda crisis. Son innumerables los ejércitos de desempleados, de los nuevos pobres, de los que no tienen techo, de jóvenes con “sueños postergados”. Sin embargo, Belén se interpreta como ”casa del pan”. Debemos, entonces, nosotros los fieles, a todos los hermanos necesitados, no solamente “el pan esencial”, es decir a Cristo, el cual se encuentra en pañales en el pesebre de Belén, sino también el pan material para sobrevivir y todo lo “necesario para el cuerpo” ( Stg. 2 : 16 ) . Es la hora de la ejecución práctica del Evangelio con un alto sentido de la responsabilidad! La hora en la cual se escucha de manera más sensible y demandante la palabra apostólica: “Muéstrame tu fe a través de tus obras” (Stg. 2: 18). El tiempo oportuno, es decir la posibilidad de que nos “levantemos con inspiración divina” a la altura de la virtud real del amor que nos une a Dios.

Habiendo proclamado todas éstas cosas desde la Cátedra martírica de la Iglesia de los pobres de Dios hacia todos los hijos en el mundo del Patriarcado Ecuménico, invocamos sobre todos la divina condescendencia, la inmensa misericordia, la paz y la gracia del Hijo unigénito y verbo de Dios encarnado del Espíritu Santo y de la Virgen, al cual sean la gloria, el poder, el honor y la adoración, conjuntamente con el Padre y el Espíritu, por los siglos de los siglos. Amén.

Fanar, Navidad 2010. 
+Bartolomé de Constantinopla
Ferviente suplicante hacia Dios de todos vosotros   

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Протокол  № 1338

ВАРФОЛОМІЙ
МИЛІСТЮ БОЖОЮ,
АРХІЄПИСКОП КОНСТАНТИНОПОЛЯ – НОВОГО РИМУ,
ВСЕЛЕНСЬКИЙ ПАТРІАРХ
УСІЙ ПОВНОТІ ЦЕРКВИ
БЛАГОДАТЬ, МИР І МИЛІСТЬ ВІД ХРИСТА
СПАСИТЕЛЯ, ЩО НАРОДИВСЯ У ВИФЛЕЄМІ
* * *

Улюблені  браття співслужителі і благословенні  діти в Господі,
 	У похмуру атмосферу, яка панує останнім часом у всьому світі з різноманітними  фінансовими, соціальними, моральними негараздами і особливо в період духовної кризи, які приводять до зростання  розчарування, гіркоти, розгубленісті, тривоги, незадоволення і страху серед багатьох людей щодо майбутнього, обнадійливо звучить Голос Церкви:
 	Прийдіть, вірні, піднесімось духовно, і побачимо сходження          	Божественне з неба, і явлення нам у Вифлеємі...
   						(тропар шостого часу, Різдво)
 	Непохитність віри християн в тому, що Бог не просто  байдуже спостерігає зверху за мандрівкою людства, що Він особисто за Своїм образом і подобою сотворив.Тому втілення Його Єдинородного Сина і Слова було  проявом Його доброї волі, Його предвічним наміром. Його “предвічна воля” точно припускала в Його особі акт крайної любові, людську природу, яку Він сотворив з метою дати їй можливість бути “учасником божественної природи.” (2 Петрово 1:4) Справді, Бог знав заздалегіть про "падіння" Адама і Єви, ще до самого їхнього  створення! Після "падіння" Адама і Єви, необхідне було Втілення Христа, Його Святі Страсті, Живоначальна Смерть, Зішестя в пекло і Воскресіння після трьох днів. Таким чином, гріх, що проник в  людську природу з  тим, щоб  заражати все,  і смерть, що потайки проникла  в життя , повністю і остаточно розвіялися, а людство тепер спроможне в повній мірі   насолоджуватися  одвічною Батьківськію спадщиною.
 	Однак, божественна милість Різдва не обмежується майбутньою вічністю. Це також включає в себе речі, пов'язані з нашим земним шляхом. Христос прийшов у світ для того, щоб поширювати благу звістку про Царство Небесне і стати початком цього Царства для нас. Тим не менш, Він прийшов для того, щоб допомогти і зцілити людську слабкість. Він чудесно і неодноразово годував народ, що слухав його слова, він очищав прокажених; Він підтримував паралітиків; Він дарував світло сліпим, слух для глухих і мову німим, Він виганяв нечистих духів, воскрешав мертвих, підтримував покинутих і пригноблених; Він засуджував незаконні багатства, бездушність до бідних, лицемірство і зарозумілість у людських стосунках, Він став прикладом добровільного принесення Себе в жертву заради інших!
 	Можливо, цей аспект повідомлення Божественного втілення слід особливо підкреслити, в цьому році. Багато наших друзів і колег відчувають страшні випробування в нинішню кризу. Є безліч  безробітних, “нових” бідних, бездомних, молодих людей з "обрізаними" мріями. Крім того, Вифлеєм перекладається як “Хлібна хата” .Тому ми, як віруючі християни, повинні турбуватися не тільки про “хліб насущний” для наших братів і сестер.

 	Тим самим - Христос, який лежить в пелюшках у простих яслах Вифлеєму - "є не тільки “насущним”, духовним, але і матеріальним хлібом тілесної потреби (Яків 2:16). Тепер настав час для практичного застосування Євангельської звістки з достойним  почуттям відповідальності! Зараз настав час для чіткого і точного здійснення слова апостола: "покажи мені віру свою з діл твоїх!" (Яків 2,18) .Настав час і можливість для нас", щоб підняти наші уми, до  Божественних речей", до  царської висоти любові, яка наближає нас до Бога.

 	Це те, що ми проголошуємо, до всіх дітей Вселенського Патріархату, цього  священного престолу мучеників, церкви бідних заради  Христа, і ми закликаємо на всіх вас Божественне благословення і безмежну милість, а також мир і благодать  Єдинородного Сина і Слова Божого, Який заради нас воплотився від Духа Святого і Діви Марії. Йому належать слава, влада, честь і поклоніння, з Отцем і Духом, на 
віки віків. Амінь.


Фанар, Різдво Христове, 2010 р.


† Варфоломій Константинопольський
Палкий перед Богом молитвеник


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Prot. No. 195
DISCURSO CATEQUÉTICO
SOBRE EL COMIENZO DE LA SANTA Y GRAN CUARESMA


BARTOLOMÉ
POR LA MISERICORDIA DE DIOS
ARZOBISPO DE CONSTANTINOPLA-NUEVA ROMA Y PATRIARCA ECUMÉNICO
A LA PLENITUD DE LA IGLESIA
GRACIA Y PAZ DE NUESTRO SALVADOR Y SEÑOR JESUCRISTO,
Y DE NOSOTROS LA ORACIÓN, LA BENDICIÓN Y EL PERDÓN

Hermanos e hijos amados en el Señor:
“El estadio de las virtudes ha sido abierto, los que quieran competir, entrad, renovando la buena lucha de las virtudes”, o mejor dicho, siempre se encuentra abierto este estadio, desde entonces que el misericordiosísimo Señor de la gloria se complació en asumir la naturaleza humana. Desde entonces llama a través de su Iglesia a cada hombre a participar en los infinitos dones de la gracia del Espíritu Santo, especialmente en este bendito período de la santa y gran cuaresma. 
Hijos amados en el Señor:
La infinita bondad, nuestro verdadero Dios adorado en la Trinidad, sólo por amor ha creado el género humano, a fin de constituir a los hombres, de acuerdo a la posibilidad de la naturaleza humana, participante y partícipe de la grandeza de su divina gloria. Este es el objetivo exclusivo de la vida del hombre en cada época. Hacia la realización de esta meta tiende toda la tradición espiritual de nuestra iglesia ortodoxa, enseñando, interpretando y proyectando todo el rango de la vida espiritual y las diversas luchas espirituales con las cuales el fiel debe avanzar con valentía. 
Cada cristiano a través del sacro misterio del bautismo toma la gracia del Espíritu Santo. Si cada uno comienza con toda su disposición a amar a Dios, entonces la gracia de modo inefable le comunica la riqueza de sus bienes. Aquel, pues, que desea mantener la experiencia de esta gracia, intenta con mucha alegría dejar de lado en su alma los bienes que provienen de este presente siglo y de hacer suyo el tesoro oculto de la verdadera vida. Desde el grado en el cual avanza el alma en la lucha espiritual, el divino don de la gracia revela respectivamente la bondad del Señor oculta en sus profundidades, la cual se convierte en el conductor intachable en la polifacética batalla espiritual.
Esta lucha espiritual es continua para todo fiel, y por ello cada uno de nosotros necesita poner como principio cada día, cada momento. “Llegó el tiempo, de las batallas espirituales el principio, contra los demonios la victoria, la templanza armada, de los ángeles la nobleza, la confianza hacia Dios”. La santa y gran cuaresma es como un continuo comienzo de la regeneración y renacimiento del hombre. Por ello el himnógrafo del Triodio nos orienta correctamente hacia su contenido diciendo que el ayuno corporal, a través de la abstinencia de los alimentos, sino es seguida por la pureza que proviene de la lucha de la liberación de las pasiones, no es causa para la corrección de la vida y como falsa no es aceptada por Dios. 
De todas maneras, el que el hombre pueda concentrar su intelecto-alma en la operación del conocimiento de Dios y que lo restituya de la desintegración pasional en las creaciones, constituye una obra de mucho esfuerzo y años, sin embargo imprescindible y determinante para su hipóstasis espiritual y para toda su existencia social.  Parece, pues, el camino hacia la virtud, para aquellos que nunca empiezan, duro y exageradamente penoso, no porque en realidad sea así, sino porque la naturaleza humana se ha acostumbrado a encontrarse en la facilidad de los placeres. A aquellos, pues, que han logrado llegar a la mitad del camino, éste se les revela agradable y grato.
Muchos, de tiempo en tiempo, ignorando el misterio de la piedad, consideran la tradición ascética ortodoxa como gravosa y conducente del hombre a la perdida de la fantasía creativa, de la iniciativa original, del disfrute de la vida en general y de la felicidad que proviene de ésta. Nada más falso que esto. Todas las cosas que creó Dios las creó muy bien y nos las regaló para que las disfrutemos y para que sean causa de continua doxología de nuestro gran benefactor. Los mandamientos de Dios, por otra parte, nos conducen y nos describen el correcto uso de sus dones, a fin de que nuestro cuerpo, la fantasía y todas las potencialidades anímicas con todos los bienes materiales sean constituidos realmente en benefactores y bienhechores para la vida del hombre. Contrariamente, la utilización egoísta, autónoma y despreciativa del objetivo que puso el Creador para sus creaciones satisface provisoriamente el egoísmo irracional del hombre y de esta manera termina en resultados absolutamente diferentes a sus expectativas, llevándolo a la desesperación, la tensión y la infelicidad. 
Nuestro salvador, el verdadero Dios y verdadero hombre, el desconocido conocido a los humildes y recipientes de su gracia increada, el Señor de la Gloria y Señor de la historia, el que conoce corazones y riñones, el que a través de su divina providencia contiene todas las cosas desde la célula más insignificante de la creación hasta el cosmos entero, inconcebible a la inteligencia humana, es diacrónicamente el camino, la verdad y la vida. Y así como la fuente de vida hipostática no era posible que sea presa de la muerte sino que la venció y resucitó, así no es posible que exista vida humana que sea conducida a la dignificación del hombre sin la participación en el cuerpo del Cristo resucitado, de su Iglesia Ortodoxa y de la sacra tradición llena del Espíritu Santo. En conclusión, el Señor permanece para siempre, mientras que se revelan falsas las especulaciones de los hombres orgullosos o como inspiradamente dice San Diadoco “nada es más pobre de la inteligencia que de Dios no se elucubre sobre las cosas de Dios”.
Hijos amados en el Señor:
En la entrada a la santa y gran cuaresma os incitamos paternalmente a todos vosotros que no dudéis y no titubeéis en seguir la importante obra de vuestras vidas, en el estadio de la labor espiritual, con valentía y fuerza consumada, a fin de que purifiquéis almas y cuerpos de toda contaminación y logréis acceder al reino de Dios, el cual ya se extiende desde esta vida presente a quienes sinceramente y desde el fondo del alma lo buscan.
La gracia de Dios y su infinita misericordia sean con todos vosotros. 
Santa y Gran Cuaresma 2011
+ Bartolomé de Constantinopla
Ferviente suplicante de todos vosotros


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 MENSAJE  
DE SU SANTIDAD EL PATRIARCA ECUMÉNICO BARTOLOMÉ
POR LA EXPLOSIÓN NUCLEAR EN FUKUSHIMA  
(13 de marzo de 2011)  
   
Es con profundo dolor de corazón que el mundo entero está dando testimonio del drama del trágico terremoto que durante los últimos días ha afligido Japón y ha cobrado numerosas vidas de nuestros hermanos y hermanas. Es más, es con mucha angustia y tristeza que nosotros contemplamos la devastación relacionada en la Tierra del Sol Naciente así como en otras naciones del Pacífico. Cada esquina del planeta está ofreciendo oraciones por el descanso de las almas de las víctimas mortales y por el apoyo de aquellos que continúan siendo afligidos y en peligro por los temblores sísmicos resultantes y el feroz tsunami. Lamentablemente, todavía otra consecuencia calamitosa ha golpeado la región con la explosión de la central nuclear en Fukushima, haciendo aún más terrorífica la reciente pesadilla en Japón.  
  
Las ramificaciones desastrosas de este evento se pondrán más evidentes durante los próximos días. Evidentemente, con respecto al terremoto, ninguna respuesta humana es adecuada. Las causas y los resultados eclipsan las palabras humanas. Con respecto a la explosión del reactor nuclear y la consecuencia de una adversidad nuclear, en efecto hay algo que nosotros debemos hacer en contestación. Con el debido respeto a la ciencia y la tecnología de energía nuclear y por la supervivencia de la raza humana, nosotros contraproponemos las formas verdes más seguras de energía que moderadamente preservan nuestros recursos naturales y conscientemente contribuyen a nuestras necesidades humanas.  
  
Nuestro Creador nos regaló el sol, el viento, el agua y los océanos, todos los cuales pueden proporcionar una energía segura y suficiente. La ciencia ecológicamente-amistosa y la tecnología han descubierto las maneras y medios de producir formas sostenibles de energía para nuestro ecosistema. Por consiguiente, nosotros preguntamos: ¿Por qué persistimos en adoptar tales fuentes peligrosas de energía? ¿Somos tan arrogantes que competimos con la naturaleza y la explotamos? Sin embargo, sabemos que la naturaleza invariablemente busca la venganza.  
  
Desde el Patriarcado Ecuménico, elevamos nuestras oraciones fervientes a favor de nuestro querido pueblo japonés por las tribulaciones que enfrenta actualmente, mientras al mismo tiempo, apasionadamente apelamos a todos los responsables para que reconsideren la política nuclear de naciones en el mundo entero.  
  
+ Archimandrita Bartolomé Samaras  
 Secretario jefe del Santo y Sagrado Sínodo    

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MENSAJE PATRIARCAL
PASCUA 2011

Nº de Protocolo: 404
+BARTOLOMÉ 
POR LA MISERICORDIA DE DIOS
ARZOBISPO DE CONSTANTINOPLA – NUEVA ROMA
Y PATRIARCA ECUMÉNICO
A LA PLENITUD DE LA IGLESIA
LA GRACIA, LA PAZ Y LA MISERICORDIA
DEL GLORIOSAMENTE RESUCITADO SEÑOR JESUCRISTO

Hijos amados en el Señor:

De nuevo con paz y alegría os enviamos el alegre y esperanzador saludo "¡Cristo ha resucitado! 
Las circunstancias y eventos recientes no parecen justificar nuestro alegre saludo. Las catástrofes naturales producidas por los terremotos y tsunamis y la amenaza de una posible explosión en las plantas nucleares, así como las víctimas humanas de los conflictos bélicos y acciones terroristas, muestran a nuestro mundo terriblemente herido y retorciéndose bajo la presión de las malas fuerzas naturales y espirituales. 

Sin embargo, la resurrección de Cristo es un hecho verdadero y otorga a los fieles cristianos la certeza, y a toda la humanidad, la posibilidad de superar las consecuencias adversas de los desastres naturales y las aberraciones mentales. 

La naturaleza se rebela cuando la arrogante mente humana intenta acotar las inmensas fuerzas que el Creador ha encerrado dentro de los aparentemente insignificantes en tamaño elementos inactivos suyos. Contemplando espiritualmente los fenómenos naturales adversos que repetida y sucesivamente afectan a nuestro planeta en estos últimos tiempos, llegamos a aceptar la opinión de que estas cosas no son independientes de la desviación espiritual de la raza humana. Los elementos de desviación, tales como la codicia, la avaricia, el deseo insaciable de riquezas en combinación con la indiferencia hacia la pobreza de muchos que la excesiva riqueza de unos pocos ocasiona, no parecen a los científicos que tengan relación con los fenómenos naturales. Sin embargo, investigando espiritualmente el asunto, el pecado no sólo altera la armonía de las relaciones espirituales, sino también de las naturales. Existe una relación mística entre el mal moral y el mal natural y si queremos liberarnos del segundo, debemos, por supuesto, rechazar el primero.

 Nuestro Señor Jesucristo resucitado, hombre nuevo y Dios, es un clásico ejemplo de la influencia beneficiosa de la santidad en el mundo natural. Sanaba las enfermedades físicas y espirituales ayudando y curando a la gente, pero al mismo tiempo calmó el mar embravecido y multiplicó los cinco panes para dar de comer a cinco mil personas, combinando así la restauración de la armonía espiritual y natural. Si, en la actual situación desfavorable física y políticamente, queremos influenciar favorablemente, no tenemos otro camino que la fe en Cristo Resucitado y el cumplimiento de Sus mandamientos salvíficos para los hombres.
Cristo ha resucitado y se ha reavivado la moral perfecta del hombre manchado, llegando a ser el primogénito y el pionero en el renacimiento del mundo, de la gente y de la naturaleza. El mensaje de la resurrección no está exento de una influencia sustancial en la calidad de la vida humana y el buen funcionamiento de la naturaleza. Cuanto más completa y profundamente vivamos la resurrección de Cristo en lo íntimo de nuestro corazón, tanto más beneficiosa será la influencia de nuestra existencia en toda la humanidad y hasta en el mundo natural. Las ciencias naturales tal vez aún no han detectado esta relación que existe entre la regeneración del hombre y la restauración de la naturaleza, pero la experiencia de los santos – ojalá sea nuestra propia experiencia - afirmando que está empíricamente demostrado que precisamente el hombre renacido en Cristo restaura la armonía trastornada por el pecado de los fenómenos naturales. El santo en Cristo mueve montañas por el bien, y el hombre malo e impío mueve la tierra y levanta olas gigantes por el mal.
Acerquémonos hacia la santidad de Cristo resucitado, para que con Su gracia apacigüemos las olas naturales y morales que afectan a nuestro mundo moderno. La gracia de nuestro Señor resucitado sea con todos vosotros, hijos amados en el Señor. Así sea.            

Santa Pascua 2011
+ Bartolomé de Constantinopla
ferviente suplicante a Cristo Resucitado
por todos vosotros

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+BARTOLOMÉ
POR LA GRACIA DE DIOS,
ARZOBISPO DE CONSTANTINOPLA-NUEVA ROMA Y PATRIARCA ECUMÉNICO
A  LA PLENITUD DE LA IGLESIA
LA GRACIA Y LA PAZ DEL CREADOR, NUESTRO SEÑOR Y SALVADOR JESUCRISTO

Hijos queridos en el Señor:  
La gracia de Dios nos hace dignos hoy para comenzar otro año eclesiástico, un ciclo festivo más dentro de cuyas oportunidades benditas nosotros somos llamados a luchar espiritualmente  para evaluar mejor el potencial que  nos ha sido concedido por crecer "en la semejanza" de Dios para que nosotros también pudiéramos convertirnos en Sus santos.  
Sin embargo, hoy, el 1 de septiembre, el primer día del año eclesiástico, también está dedicado - por iniciativa del Patriarcado Ecuménico - a la oración por el ambiente natural. Esta decisión pionera guarda relación con el principio del nuevo año eclesiástico ya que el forcejeo espiritual que provoca la buena transformación de la persona humana contribuye a la mejora de nuestra relación con el medio ambiente y el cultivo de nuestra sensibilidad para su protección y preservación.  
Por consiguiente, hoy, nosotros alabamos el santo nombre de Dios por conceder a la humanidad el regalo de la naturaleza que él conserva y sostiene, como el ambiente más conveniente para que los seres humanos se desarrollen en cuerpo y espíritu. Al mismo tiempo, nosotros no podemos permanecer callados ante el hecho de que la humanidad no honra adecuadamente este regalo divino y, en cambio, destruye el ambiente a través de la codicia y otras ambiciones egoístas.  
Como bien sabemos, nuestro ambiente se compone de tierra, agua, sol, aire, pero también de fauna y flora. La humanidad puede aprovecharse de la naturaleza en beneficio propio, pero sólo hasta cierto punto, para que pueda florecer y tener la oportunidad de propagar los recursos de energía consumidos así como los seres animales vivos. En todo caso, la explotación apropiada de la naturaleza comprende un mandamiento de Dios antes y después de la caída de Adán. Sin embargo, la explotación extrema - que es, desgraciadamente, un fenómeno de los últimos dos siglos de la historia humana - destruye la armonía equilibrada de la naturaleza y conduce al agotamiento y destrucción de la naturaleza así como de la propia humanidad, puesto que nosotros no podemos sobrevivir en un ecosistema cuyo equilibrio se ha dañado irreversiblemente. El resultado de este fenómeno es la apariencia y proliferación de enfermedades causadas por la polución de los bienes nutritivos a través de las acciones humanas.  
En nuestro tiempo, se hace hincapié, apropiadamente, en la inmensa importancia de los bosques y las plantas para el crecimiento del ecosistema de la tierra así como para la protección de los recursos de agua. No obstante, no podemos subestimar la importancia crucial de los animales para el funcionamiento ordenado del mundo. Los animales siempre han sido amigos de la humanidad y proveedores de las necesidades humanas, proporcionando comida, vestimenta, transporte y, también, protección y afecto. La relación del hombre con los animales ha sido muy íntima, demostrada por el hecho que ellos se crearon el mismo día que Adán y Eva (Gen. 1.31) y por el mandamiento de Dios a Noé para salvar cada especie de animal por pares antes del gran diluvio (Gen. 6.19). Es característico que Dios reserva un cuidado especial para la preservación del reino animal. En las vidas de los santos, hay numerosas historias sobre las relaciones excelentes entre los santos y las bestias salvajes que normalmente no se asociarían con la amigabilidad hacia los seres humanos. Esto, claro, no es debido a una naturaleza mala por parte de los animales pero a nuestra resistencia hacia la gracia de Dios y las consecuencias de esto para nuestra relación con los elementos y los animales. Después de todo, uno de los resultados de  la ruptura de la relación entre Adán y Eva y su Dios Creador, era la ruptura de su relación con el ambiente: "Maldito es la tierra debido a usted; en el trabajo usted comerá de él todos los días de su vida; las espinas y cardos que traerá adelante para usted; y usted comerá las plantas del campo. By the sweat of your face you shall eat bread until you return to the ground, for out of it you were taken." (Gen. 3.17-19) El resultado de la reconciliación del hombre con Dios es su reconciliación con la naturaleza.  
Después de todo esto, está claro que nuestra buena relación con el medio ambiente se desarrolla paralela a nuestra relación apropiada con Dios. Todos nosotros sabemos la historia de las vidas de los santos sobre la experiencia de San Antonio el Grande, quien a los noventa años decidió, guiado por el ángel del Señor, entrar en el desierto más profundo del Nilo en busca de otro ermitaño, San Pablo de Tebas para beneficiarse espiritualmente del último. Después de caminar durante tres días y seguir las huellas de animales, se encontró con un león que se inclinó ante San Antonio y se dio la vuelta para llevarlo a la cueva de San Pablo dónde encontró al ermitaño estando servido por los animales. ¡Un cuervo le traería su pan diario! ¡De hecho, el día de la visita de San Antonio, el cuervo trajo una ración doble para sostener al visitante!  
Estos santos desarrollaron una buena relación con Dios, que quiso decir que ellos también disfrutaron de una buena relación  con toda la naturaleza. La creación de semejante relación con Dios debe ser nuestra prioridad principal, mientras que la buena relación con el mundo animal,   natural e inanimado debe fluir espontáneamente de esto. Bajo esta perspectiva, el amor hacia los animales no comprenderá, simplemente, una expresión social estéril de compasión  por nuestros animales favoritos, que incluso podría acompañarse tristemente por la indiferencia hacia los seres humanos  que sufren, los cuales son creados a la imagen de Dios, sino el resultado de nuestra buena relación  con el Creador de todo.   
Que el Creador del universo "muy bonito" (Gen. 1.31) y el maravilloso ecosistema terrenal nos inspire a todos a tratar todos los elementos de la naturaleza con afecto, con un corazón compasivo para todos los seres humanos, animales y plantas, tal como Abba Isaac el sirio contestó una vez a la pregunta: "Qué es un corazón misericordioso"? "Es un corazón ardiente por la creación entera, los hombres, las aves, los animales, los demonios y por toda cosa creada; y por la recolección y visión de ellos los ojos de un hombre misericordioso vierten lágrimas abundantes. De la misericordia fuerte y vehemente que agarra su corazón y de su gran compasión, su corazón se humilla y él no puede soportar oír o ver ninguna lesión ni ligero dolor en la creación". (Tratado Ascético 81)  
A través de tal compasión hacia la creación natural nosotros honraremos nuestra dignidad divina como mayordomos de la creación, interesados con el amor paternal por todos sus elementos, que nos obedecerán cuando ellos disciernen nuestra disposición benévola al comprender su propia comisión para servir nuestras necesidades.  
  
El 1 de septiembre de 2011   
Vuestro suplicante ferviente ante Dios,   
+BARTOLOMÉ de Constantinopla.  

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Prot. No. 1192  
+ BARTOLOMÉ
Por la Gracia de Dios
Arzobispo de Constantinopla-Nueva Roma y Patriarca Ecuménico
A la Plenitud de la Iglesia
La gracia, Paz y Misericordia de nuestro Salvador Jesucristo Nacido en Belén

"Cristo nace de nuevo y los Ángeles cantan una vez más:   
‘Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad a todos. '" (Lucas 2.14-15)  

Queridos hermanos y hermanas, hijos en el Señor:  
Los ángeles cantan estas tres proclamaciones majestuosas y todavía la gran mayoría de seres humanos, a pesar de celebrar la fiesta de Navidad, no percibe la importancia de la canción angélica, preguntándose, en cambio, si Dios es glorificado hoy de verdad o por qué debe ser glorificado; ¿dónde uno puede discernir en la tierra la paz que se anuncia, y por qué la humanidad contemporánea debe vivir con buena voluntad?  
Es porque, en la realidad, la mayoría de las personas no glorifica a Dios - ni en sus hechos ni a través de sus palabras. Muchos de ellos dudan de la existencia de Dios y la presencia de Dios en sus vidas. Hay también muchas personas que responsabilizan a Dios por las ocurrencias desafortunadas en sus vidas. Sin embargo, aquellos que refunfuñan contra Dios, yerran profundamente, puesto que el mal no deriva de Él. Al contrario, la encarnación del Hijo divino y Verbo, junto con los eventos consecuentes de Su Crucifixión y Resurrección, transforma a la persona humana a su belleza anterior, concediendo la vida eterna y la paz que supera toda comprensión, y haciendo a los seres humanos coherederos del reino celestial. Este acto de condescendencia divina, abrazando sin embargo la última humillación, está en sí mismo capaz de glorificar a la humanidad. Así, aun cuando muchas personas no glorifican a Dios en sus corazones, no obstante la gloria se rinde - por toda la creación y todas las cosas que tienen lugar entre los humanos - hacia Él quién mora en lo más alto. Nosotros también entonces, agradecidos, clamamos con los Ángeles, "Gloria a Dios en las alturas," por la inmensidad de Sus obras y la incomprensibilidad de Su amor hacia nosotros.  
La gente también cuestiona la segunda proclamación angélica: "Y paz en la tierra". ¿Cómo podemos hablar de paz en la tierra cuando casi la mitad del planeta se encuentra en guerra o en vías de preparación para la guerra? El tono dulce de la proclamación angélica acerca de "paz en la tierra" es principalmente una promesa divina que, si nosotros seguimos el camino indicado por el Niño recién nacido, adquiriremos la paz interior y la coexistencia pacífica. Sin embargo, la mayoría de las personas es estimulada y atraída por los tambores de guerra, ignorando el son de la promesa de paz en la tierra. No estamos refiriéndonos aquí a aquellos que apasionadamente apoyan el uso de las armas, sino, sobretodo, a aquellos que transforman la competición suave en conflicto desigual, buscando la aniquilación de cualquier oposición. La guerra es experimentada como una realidad entre los miembros de grupos sociales rivales y partidos de todo tipo, - sea racial, político, partisano, financiero, ideológico, religioso, deportivo o cualquier otro tipo donde el intenso modo de pensar de los miembros se convierte en militante en lugar de pacífico. Sin embargo, esto no refuta la verdad proclamada por los Ángeles que - a través del Nacimiento de Cristo y la aceptación de Sus enseñanzas - la paz prevalecerá, de hecho, en la tierra. Cristo vino trayendo la paz; y si Su paz no prevalece en el mundo, entonces la responsabilidad queda con aquellos que dejan de aceptar y abrazar esta paz, no con el Dios que la concede.  
Puesto que ésta es la posición de la humanidad contemporánea a la luz de la paz ofrecida por Dios, no es sorprendente que la buena voluntad sea escasa entre la gente. La buena intención de Dios hacia la humanidad está asegurada, así como las consecuencias favorables del amor divino son en principio claras para todos los seres humanos y particularmente tangibles para todos aquellos que aceptan las proclamaciones angélicas en la práctica. Por contraste, para aquellos que rechazan estas proclamaciones y se dan a aprovecharse y abusar de otros, las consecuencias son percibidas como una crisis de tensión y ansiedad, como una crisis de economía y significado, y finalmente como incertidumbre existencial.  
Queridos hermanos y hermanas, hijos en el Señor,  
Todas las proclamaciones de los Ángeles durante el nacimiento del Señor son realidades que existen y son experimentados hoy plenamente por aquellos que creen en Jesucristo como el Salvador divino-humano del mundo. Empecemos desde este año a vivir la Navidad de una manera que agrade a Dios, el dador de todas las cosas buenas, para que podamos experimentar en nuestros corazones la paz transcendente y la buena voluntad y amor de Dios hacia nosotros. Ofrezcámonos como seres humanos bondadosos en nuestra relación con Dios y otras personas, compartiendo con los demás y no convirtiéndonos en unos individuos egoístas. Quitemos las máscaras que extrañan y nos dividen de Dios y Su imagen humana, nuestro prójimo. Cumplamos nuestro destino en la semejanza de Dios practicando nuestra fe en Él. Proclamemos, también, la canción angélica a la humanidad que está sufriendo terriblemente y no puede encontrar la Paz y la Buena Voluntad a través de sus medios convencionales. La única manera de superar la guerra y todas las formas de crisis, como la financiera que azota nuestro mundo, es nuestro Señor Jesucristo que nos aseguró que Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Por consiguiente, nosotros glorificamos a Dios en las alturas y a Jesucristo que se dignó a morar entre nosotros. Y nosotros proclamamos con los Ángeles que la Paz es accesible y de verdad existe en la tierra y dentro de nuestros corazones porque nosotros hemos sido reconciliados a Dios a través de Su buena voluntad al asumir la carne por Su nacimiento en el pesebre.  
Así que experimentemos la alegría del Nacimiento de Jesucristo y el anticipo de todos los beneficios anunciados por la triple proclamación de los Ángeles. Amén.  

Fanar, Navidad 2011  
+ Bartolomé de Constantinopla  
 ferviente suplicante ante Dios por todos vosotros